martes, 18 de octubre de 2011

http://www.ceumedia.es/canales/conectados

Aquí adjunto el Link de la renovada página web del Canal Ceumedia, y en especial del Programa Conectados, en el que participo. La última entrada el Museo Thyssen, os la Recomiendo!

Son meses que ni fu, ni fa, ni frio, ni calor. Como este Blog.


El folio está en blanco y mi mente a la par, tantas cosas y ninguna. Saturación.

Sola en una cafetería de Madrid, a ver que sale, apuntillo que en la mesa de al lado se habla de política, lo que me hace pensar que es un tema muy de moda en cualquier reunión y que termina siendo tan peliagudo como hablar de la Guerra Civil. La gente de un bando jamás se pondrá de acuerdo con el otro y es mejor no hablar, aunque sea muy sano opinar.
Cambiando de tema, tras la frenética búsqueda de piso en Madrid, ya tengo un hueco propio donde descansar. Ha sido toda una odisea buscar algo para dos amigas. Pensamos que en una semana lo íbamos a tener resuelto; tras más de un mes, hemos terminado una búsqueda escasamente exitosa. Y aunque al final estamos muy contentas con nuestro nuevo nidito, hemos dado más vueltas que un tío vivo en la Feria. Muy mareadas…

En Madrid, en general, la lealtad de los propietarios y los agentes inmobiliarios, brilla por su ausencia. Gato por Liebre es la moneda de cambio, por eso, hay que estar muy al loro. ¡Ojo! No todos, digo en general.
Dar con un piso en el centro que tenga 2 camas, 2 armarios y una cocina decente, no es coser y cantar. No ha sido ni mucho menos tarea fácil, y ya no solo porque le faltaran cosas tan esenciales como las mencionadas, si no porque sus propietarios te vendían humo y veían frutos donde solo había tierra; que no tiene cama 1000 euros, que no tiene armario 1100, que no cabes en la cocina ni para abrir el frigorífico 950, que lo tiene todo, pero sin calefacción 1300… Y así una y otra vez.

El mes de Septiembre ha estado marcado por la autentica incertidumbre de la vida, trabajo sin contrato, casa sí, pero la de otro y ni tan siquiera tacones para salir, totalmente aturdida. Pero Octubre me ha traído todo eso y pinta algo mejor, ya le veo las patas al lobo y no me va a defraudar. Las reuniones con amigos se llevan la palma por divertidas y diferentes; se fundamentan entre los que están siempre más los nuevos, lo cual tiene mérito y de lo que yo me alegro. Madrid se reinventa un año más y nunca defrauda. Todo el mundo feliz y una frase muy del mes: cada mochuelo a su olivo, por si la noche nos confunde.

Mi casa aún no goza de las ventajas de Internet; esa facilidad de la vida con la que cuentan todos aquellos que tienen instalados los megas de la felicidad. Me da que la siguiente entrada será desde otra cafetería con una amable wifi de préstamo, porque precisamente rapidez, no es la cualidad de la que presumen los que vienen y colocan en un rincón el dichoso aparatito.

Y sin Internet, la verdad es que no hay Hogar, si no casa, que no es lo mismo.

Creo que el Blog se está convirtiendo en algo aburrido y tengo en mente darle un cambio de color, añadir más cosas y hablar de más tonterías, si cabe; moda, Restaurantes, tendencias y complementos, son alguna de las opciones, así como recomendaros otros blogs de interés. Ya os iré contando. Por ahora, el mono de Blog se ha quedado saciado y cuando termino de rellenar el folio, que era blanco, me quedo muy contenta; relajada, realizada y a gusto, no ya conmigo misma, sino también con vosotros. Es un compromiso del que ya no puedo escapar y que aunque parezca una tontería, engancha y atrae felicidad.

jueves, 18 de agosto de 2011

EL PASO DE LA VIDA


No era tan descabellada esa idea de nacer anciano y acabar siendo un bebé.

Esa es la preciosa historia de Benjamin Button, una película que nos hizo emocionarnos y que sin imaginarlo, siento que está mas cerca de la realidad de lo que pensaba, eso sí, representada de una manera grotesca, y es que antes de morir nos parecemos más a un bebé de lo que creemos, siempre rodeados de gente y solicitando ayuda. Y desde luego una cosa queda clara, nacemos y morimos solos.

Porque en la vida, el bebé inocente e indefenso, que depende de los demás, crece y se desarrolla para terminar el ciclo convertido en un anciano igualmente inocente y dependiente, que más que una persona adulta y autosuficiente, se parece a un bebé.

Se le habla con paciencia y tranquilidad, se le explican cosas que hace muchos años ya conocía, se asombra y se sorprende pareciendo que de nuevo, ha vuelto a empezar, desprendiendo la misma ternura.

He visto este verano, como un familiar nace y otro desaparece, y como uno de apenas 4 meses necesita que lo ayuden y otro de 80 años también. Que lo mimen, que lo acompañen para no estar solo, que le den mucho cariño, que lo alimenten, que lo laven, que lo vistan, que lo ayuden a caminar porque no lo hace, que lo ayuden a decidir, que lo ayuden a vivir, y en definitiva, que le proporcionen esas manos o esos pies que ellos no tienen para poder echar a vivir, como sinónimo de echar a volar.
Porque las alas son necesarias en el día a día de nuestras vidas, en los que trabajamos para aprender a volar, y cuando crees que lo pilotas todo, la adversidad se hace muro y con la caída, otra vez vuelta a empezar, por lo tanto los hombres deben estar siempre dispuestos a aprender de nuevo a planear.

Desde que nacemos, poco a poco, y con mucho esfuerzo y trabajo, adquirimos la fuerza para ser autosuficientes, y después de ese camino, que tanto nos hace disfrutar y sufrir, todo queda reducido a una maravillosa experiencia de vida que un entrañable anciano te cuenta desde su mecedora.

Eso hacía mi tío, “ El tito Ángel”; contar lo bien que había vivido y lo bien que lo había pasado, cuando iba y venía de disfrutar y a disfrutar, cuando divertirse era su máxima.

Siempre entre sonrisas y lágrimas, cuando entre sus recuerdos aparecían personas que ya no estaban y que habían sido sus amigos y compañeros de batalla. Aparecían esas lágrimas contagiosas; él se emocionaba cuando me veía a mí y a mi juventud, entre otras cosas, y yo, me emocionaba cuando lo veía a él y me transmitía esa pena; su pena por haberse hecho mayor y haber perdido a mucha gente que él quería y la de no poder seguir viviendo a su manera.
Siempre fue especial, y entre otros detalles graciosos, nunca se separaba de sus gafas de sol, iba con todo el glamour allá donde fuera, incluso en el hospital.

La última vez que lo vi, hace menos de una semana y tras hacerle una visita, me dijo contento y alegre “Adiós Guapa”, porque iba a curarse, yo le contesté, “Adiós Tito, ¡que te vas a poner bien!”. Y entre médicos y enfermeras que lo cuidaban y decidían por él, como los que deciden sobre un bebé, me dio la sensación de que esa podría ser la última vez.
Fue ahí cuando pensé, ¡que pena de esta vida!, que cuando te haces mayor, pareces un bebé; inocente, dependiente, entrañable, gracioso y llorón, y que después de 80 años en este mundo, transmite las mismas ganas de aprender y de vivir.

lunes, 18 de julio de 2011

¿ A OTRA COSA MARIPOSA ?


Me debía a mi público aunque parezca mentira, jeje y aquí estoy, tarde para no variar. Menos mal que ya me conocéis y me tenéis cariño, porque si no, es para cabrearse y pasar de mí.
La causa es que tengo depresión, y así no se puede escribir. Depresión porque llevo fatal lo de haber terminado la Carrera; la verdad es que la alegría se me quedo en el día de la graduación porque ahora estoy, yo creo, en eso, en estado de depresión. También puedo utilizar la palabra bajón.
De pensar que ya no habrá más veranos de 3 meses a “tutti-plain”; tirada, pensando constantemente en sol playa y fiesta. Que ya no habrá más Semanas Santas completas, ni Navidades al 100% free. Me entra horror... ¿Qué hago? ¿Se me pasará? No se si meterme a hacer Magisterio....
Llevo fatal lo de saber que jamás podré irme de viaje porque sí, de jueves a lunes, y de pensar que para hacer algo guay tendré que esperar a vacaciones obligatorias y pactadas. Sí, suena a normal, pero como nueva en el gremio de NO-UNIVERSITARIA, tendré que acostumbrarme.
La llegada de un fin de semana será a partir de ahora un mini verano, y así llevo todo el mes de julio, haciendo de cada “finde” un Agosto improvisado, convirtiendo cada lunes en una tortura china. Y os digo que, de repente, me ha entrado el arrebato escritor en el despacho y no lo he podido controlar. Tenia como una extraña sensación de inquietud que no me dejaba tranquila y aquí está, era esto, tenía que soltarlo.
Presiento que mi estado, diagnosticado por mí misma, es denominado: crisis de fin de un ciclo, el ciclo más guapo de una vida; el más aventurero, inesperado, travieso y desenfadado, el mas divertido, el mas energético debido a la edad, el mas jovial y fresco y probablemente el más feliz.
Luego los aires frescos y los recuerdos llenos de juventud te los aportaran otros, viviendo y contándote las historias que tu ya has experimentado.
A partir de ahora cogerán protagonismo las verdaderas amistades, la familia, la salud o el amor, cosas que probablemente antes ni te habías planteado, y quedarán aparcadas aquellas amistades universitarias o veraniegas pasajeras, como han ido pasando las del colegio o el instituto. Esas amistades que tantas alegrías y disgustos, siempre pasajeros, nos han dado y con los que sin duda, vamos aprendiendo a vivir, alimentándonos siempre de aquel viejo y lejano recuerdo que nos reporta una emoción, un pensamiento o una actitud, todas esas cosas que marcan el día a día.
Del ciclo de la locura y el “lo hago por que sí, porque estoy en la edad y allá vamos a la aventura”, al ciclo de convertirte en una persona trabajadora, que entienda, como nuestros padres han entendido siempre, el amor a trabajar duro para obtener recompensas, porque para poder llevar la vida que mis amigos estudiantes y yo hemos llevado, nuestros padres han trabajado duro para mantenernos y ahora nos toca aprender a andar en el duro camino de trabajo que nos espera. Empezamos gateando y esperamos acabar con paso firme y correcto al frente. Comenzar esta andadura nunca estuvo fácil, ni antes, ni mucho menos ahora. Habrá que confiar y tener paciencia.
Total, ¡No me digáis que esto no es “pa” deprimirse!, jeje.
Yo era de las que volaban con los sueños y se envolvía cada día en fantasía. Ahora estoy en temporada de vacas flacas, aunque espero volver a ilusionarme y volver a volar entre escenarios imaginarios de oportunidades apasionantes en las que de tanto pensarlas parecía que se iban a convertir en una realidad instantánea nada más terminar la carrera; todo ello fruto de lo que cada uno dibuja en su mente, haciendo de su deseo un retrato de la realidad futura e inexistente, aún.
Esperemos que con alegría y otro ánimo se conviertan en una realidad.
¡Bienvenida a la vida del trabajador Lucía!

jueves, 9 de junio de 2011

Más vale tarde... que nunca.


Ya si que me he colado; hace tanto que no escribo aquí que, desde entonces, el Real Madrid y el Barcelona se han enfrentado cuatro veces, han sufrido esos clásicos seguidos y ni lo hemos comentado; me han puesto dos andamios enfrente de casa, han pintado una fachada y ahora han desmontado para pintar la otra, y cuando digo casa me refiero a “mi ventana”.
Por ella entra la luz, y me ha hecho obligada amiga del obrero que a diario aparece cual retrato dentro de su marco. El PP ha ganado la ciudad de Sevilla,y más cosas. Mourinho ha ganado la batalla y Florentino acaba echando a “su mano derecha” Jorge Valdano.
Obama ha liquidado a Osama, o sea que Estados Unidos se ha “cargao” a Bin Laden. Lorca ha sufrido un terremoto horrible; se ha casado el príncipe Williams de Inglaterra y por supuesto Letizia Ortiz, desde que no escribo, también habrá aprovechado para hacerse unos retoques nuevos, de esos que cada vez le hacen parecerse más a Rania de Jordania, ( escrito así, “pa” que nos entendamos).
También me ha dado tiempo a perder un móvil y que me roben otro bolso…
Ha pasado tanto tiempo, que ya era hasta preocupante. Pero desde que empieza la época de exámenes en el Ceu, hasta que acaba… pasa una eternidad, y encontrar un hueco digno para escribir algo entre medias, no es fácil. Por que si no estás estudiando estas en la calle tapeando.
El otro día -hace ya una semana- tuve la última clase como universitaria de mi vida, en ese momento ni lo pensé, tenía tanta ganas de acabar con esa obligación de la asistencia a clase que ni le dí importancia. Me enteré que era la verdadera última clase de la carrera porque una niña trajo bombones, por cierto mis favoritos, y le pregunté, ¿ y esos bombones? Y contestó:
-¡Claro!, es nuestro último día de clase en la Facultad .
Se dice pronto, todos lo alumnos estábamos como raros, era una mezcla gigante entre alegría y nostalgia, algo muy bonito, un momento para saborear, lo que no hice porque rápidamente tuve que ir a trabajar. Al día siguiente volví y hice lo típico de mirar hacía el edificio principal y mover la cabeza así como asintiendo y sintiendo.
Je je¡ y lo celebré con mis amigos de clase, en el patio y con un café para entrar a la biblioteca, ¡si es que no he tenido tiempo ni para celebraciones! Ahora, cuando pille un hueco… el día 10, me gradúo, y digo yo, tendré tiempo para algo… aunque ahora solo pienso en Agosto y en los fines de semana de Julio, y como Golum digo: VACACIOOOOOONESSSSSS, mi tesoro.
Y este año tengo que aprobarlo todo, todo, y todo y no va a ser tarea fácil. Ya me han puesto alguna que otra zancadilla que no me esperaba y ahora, gracias a ese gran pequeño detalle, me va a costar algo mas hacerme con el objetivo, y digo pequeño porque, ¿ que hay mas sutil que una zancadilla que con tan sencillo toque te pueda hacer caer al suelo? Pues eso, una zancadilla.
Pero me levanto y pronto me pongo y lo soluciono, no va a ser eso un problema. ¡Ni muchos menos! ¡Que se lo cree el profesor!
Me he comprado una bici, si una bici en Madrid, siempre me gustaron los “deportes de riesgo”, jeje. Confieso que voy por la acera como una niña de 12 años, yo paso de jugármela en la odisea del asfalto; pero os digo que son más peligrosas las miradas asesinas de peatones y conductores, en ningún sitio estas bien, ¿ Donde ira esa Friki?, porque claro voy yo, y luego hippies, no hay más. Ni por la carretera ni por la acera estas bien visto.
Me la compré después de pasar por Sol y sus acampadas, no podía “dejar de oler” lo que allí estaba sucediendo como joven que soy. Y oler olí, mucha axila y mucho pis. Pero sin duda yo llegué con el mensaje ya desvirtuado, cuando ya había acampadas de gente que no representaba aquello de “Democracia Real Ya”, era otra cosa, eran los que ya han plantado tomates, donde antes habían flores.
Miedo me daría un desaloje forzoso, hay guardería y todo…
Por cierto, la semana pasada fui a ver la obra “El Cavernícola” de Nacho Novo, os la recomiendo para que paséis un buen rato riendo, muy graciosa.
Espero volver pronto.